Carácter líquido

Carles Anadón

  • Estudio
  • Likit
  • Cliente
  • Bodegas Toro Albalá
  • Año
  • 2024
  • Técnicas
  • Clavado
  • Estampación
  • Relieve
  • Tintas directas

A Carles Anadón le atraen los retos. Creyente fervoroso en la innovación, la estrategia y la sofisticación, funda su propio estudio de diseño de packaging, Likit, con la idea de aportar singularidad a proyectos globales –desde la etiqueta hasta el volumen– disfrutando al mismo tiempo del proceso creativo y del diálogo con el cliente. Su apuesta es abrirse, en un sentido literal —la internacionalización espera— y también figurado: extender todo el conocimiento atesorado en 30 años de carrera. Empezamos con un pequeño proyecto reciente realizado para una marca del Bierzo, Imalia.

La etiqueta de Imalia es pura contundencia visual. Cuéntanos su historia. Responde al lanzamiento de una nueva marca y requería esa fuerza inicial. Es un vino que elabora en el Bierzo Toro Albalá, la bodega de Montilla Moriles. La etiqueta combina nombre de marca, nombre de variedad y, por debajo, un motivo ilustrado que representa la textura de una hoja de vid. Esta suma de elementos armoniza una intensa presencia del naming con la identidad territorial que transmite la citada hoja, que está hecha con un clavado o bajorrelieve.

Llama la atención la curva que dibuja el nombre Imalia. Sí, tiene forma de puente o de arco, lo que añade personalidad y diferenciación. Como decía, se necesitaba un diseño que destacara a la primera.

¿Qué más destacas en el proyecto Imalia? La cápsula, que es el resultado de un desarrollo técnico innovador. Visualmente, aparece con un llamativo pico, a modo de vitola, una solución que da carácter. Técnicamente, es muy complicado fabricar cápsulas en serie cuya base no tenga una forma recta, así que lo que hice fue crear una simulación visual, con una parte de la cápsula tintada en el mismo color que el vidrio de la botella. Este «truco» funciona especialmente bien en botellas negras o muy oscuras.

Zoom in Carácter líquido

¿Qué aporta toda esta suma de recursos formales y táctiles? Una sensorialidad necesaria para ofrecer sofisticación y atracción. El diseño y la buena aplicación de las técnicas de impresión son mensajes al consumidor: si la etiqueta se ha trabajado bien, el contenido seguro que tiene que ir a la par. Es una forma de reafirmar la promesa que encontrarás dentro de la botella.

¿Por qué es importante el diseño de packaging? Por razones de sensibilidad y emoción. Cuando la botella se viste de algún rasgo emocional, de un tacto, de una historia atractiva, ese producto es capaz de conectar más con su público.

En 2024 montas Likit. ¿Cuál es tu foco? Primero, aportar una alta especialización tanto en diseño gráfico como industrial. Yo vengo de la parte gráfica, pero llevo años gestionando proyectos globales y he aprendido mucho también de la vertiente de objeto. En cuanto al sector, me gustaría contribuir a su potencia y solidez. Que los clientes no piensen en ir a Londres a buscar un estudio de diseño, sino, al revés, que bodegas de todo el mundo vengan a España a trabajar con diseñadores de aquí, que son tan buenos como los de Londres y cuestan la mitad.

¿Qué nos falta? Es un tópico, pero nos falta saber vender mejor. No solo diseño, sino también pensamiento estratégico, que es lo que aumenta el valor de nuestro trabajo creativo. Estamos todo el día monitorizando el sector del vino y las bebidas, observando lo que se hace y lo que no se hace, viendo lo que falta… Tenemos mucha información y deberíamos saber jugarla en favor del proyecto, convertirla en estrategia y conseguir así aumentar nuestros honorarios. Trabajaríamos mejor, el cliente estaría más satisfecho y seríamos todos más felices.

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¿Qué es lo que hace que un producto funcione? Depende de los objetivos del cliente, pero hacer cosas fuera de lo esperado siempre es un valor. Cuando doy con un elemento diferencial que no tiene nadie más, soy muy pesado hasta que consigo que el cliente lo acepte. Sé que funcionará, tarde o temprano.

¿Te inspiras en algún referente visual? Sé lo que pasa en el mercado, pero no estoy demasiado pendiente. A mis colaboradores siempre les he dicho que eviten ver imágenes de botellas, porque no podrán evitar hacer algo parecido, y nos contratan para hacer algo diferente. Es mejor ver, no sé, una web de moda o una película con una estética interesante.

¿Por qué el nombre Likit? Le puse Likit para que la gente no dude sobre a qué me dedico. También porque soy de carácter líquido, fácil y flexible. Y me gusta estar abierto a compartir mi conocimiento con el colectivo de diseñadores que se dedican o se quieren dedicar al packaging. Para que el sector en su conjunto prospere, no tiene sentido guardarse secretos. Además, no hay que tener miedo de tu competencia: son colegas, ¡y hay trabajo para todos!